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🇦🇷 JO del mundo JO de Argentina Clubes, comunidades y espacios argentinos vinculados al mundo JO: hombres, deseo compartido, cultura de grupo…
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🇦🇺 JO del mundo JO de Australia Comunidades australianas vinculadas al mundo JO: espacios para hombres, cultura de grupo y encuentros organizados…
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🇨🇦 Toronto Jacks JO de Canadá Clubs, grupos y encuentros entre colegas en Canadá Toronto Jacks
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🇪🇸 JO del mundo JO de España Grupos, clubes y encuentros entre colegas repartidos por España. Un punto de entrada para descubrir…
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🇺🇸 JO del mundoJO de Estados UnidosClubs, grupos y encuentros entre colegas repartidos por distintas ciudades de USA.Un bloque de entrada para…
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🇬🇧 JO del mundo JO de Londres Clubs, comunidades y espacios británicos vinculados al mundo JO: hombres, deseo compartido, cultura de grupo…
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🇵🇪 JO del mundo JO de Perú Comunidades peruanas vinculadas al mundo JO: hombres, deseo compartido, cultura de grupo y espacios donde…
Ver página →💦 Guía PeC
Comenzar un club de masturbación entre hombres no va solo de juntar a unos cuantos tíos en una sala. Va de crear un espacio seguro, discreto, adulto, con normas claras y con una comunidad real detrás.
Esta es una guía larga, directa y práctica. Si de verdad estás pensando en mover algo así en tu ciudad, léela con calma. Hay deseo, sí. Pero también hay organización, responsabilidad y mucho trabajo invisible.
Todo lo que se plantea aquí está dirigido exclusivamente a personas mayores de edad, con consentimiento claro, respeto a las normas del lugar, discreción y responsabilidad. Si vas a montar algo así, no basta con tener ganas: hay que saber cuidar el espacio, a la gente y los límites.
Los clubes privados masculinos, las sociedades discretas y los espacios de libertad sexual entre hombres no son una invención moderna. Lo que cambia con el tiempo es el nombre, el nivel de secreto, la forma de organizarse y el grado de visibilidad pública.
Uno de los ejemplos históricos que suele citarse es el Beggar’s Benison, una sociedad escocesa del siglo XVIII rodeada de relatos, símbolos, rituales masculinos y una buena capa de mito. Otro nombre conocido es el Hellfire Club, famoso por su libertinaje y por haber reunido a hombres con poder, dinero y pocas ganas de vivir según las reglas públicas de la época.
No hace falta convertir esos ejemplos en una película de época. La idea importante es más sencilla: cuando los hombres han querido juntarse para explorar deseo, complicidad, desnudez, excitación y ritual masculino, han encontrado la manera de hacerlo. A veces en secreto. A veces con códigos. A veces bajo nombres que no decían toda la verdad.


En el siglo XX, muchas de estas energías pasaron por la fotografía, la cultura física, las revistas de modelos masculinos y los códigos visuales. Bob Mizer y el Athletic Model Guild son un ejemplo claro de esa masculinidad fotografiada: cuerpos, amistad masculina, poses, tensión erótica y una sugerencia constante de intimidad entre hombres.
En una época en la que la homosexualidad era perseguida o castigada en muchos lugares, la masturbación compartida podía aparecer como algo más ambiguo, más difícil de nombrar y, en algunos contextos, menos peligroso socialmente que otras prácticas.
La imagen del colega desnudo, cómodo, excitado y acompañado por otros hombres no nació ayer. Internet solo le puso altavoz a algo que ya existía de muchas formas.
En las décadas de 1960 y 1970, la conversación sobre sexualidad cambió mucho. Nuevas generaciones empezaron a cuestionar normas, probar límites y hablar de deseo con menos miedo. No siempre hubo clubes formales de masturbación masculina documentados, pero sí existían grupos, fraternidades, reuniones privadas y dinámicas masculinas cargadas de erotismo.

Después llegó una etapa clave: la crisis del VIH/SIDA. Para muchos hombres, la masturbación compartida se convirtió en una forma de seguir encontrándose, disfrutar y construir comunidad reduciendo riesgos frente a otras prácticas sexuales.
En los años 80, 90 y 2000, muchos grupos nacieron, desaparecieron y volvieron a aparecer por boca a boca. Y entonces llegó Internet.

Con los grupos online, por fin se pudieron organizar eventos, mandar invitaciones, crear listas, reunir comunidades y hacer que un deseo que antes estaba disperso tuviera calendario, lugar y nombre.
El club de pajas de Madrid comenzó en 2015 y con los años fue tomando forma hasta convertirse en PeC: Pajas entre Colegas.
Lo que empezó como eventos puntuales terminó convirtiéndose en una comunidad masculina adulta, con sede, normas, actividades, membresías, check-in, reservas y una forma propia de entender el placer compartido entre hombres.

Hombres adultos de distintas edades, cuerpos, orientaciones y experiencias.
Un espacio pensado para cuidar la privacidad y la tranquilidad de quienes vienen.
Consentimiento, respeto, límites y una idea básica: esto no es un todo vale.
No solo un evento: una red de hombres que quieren compartir desde otro lugar.
Con cientos de miles de hombres en muchas ciudades, la pregunta no es si existe deseo. La pregunta es quién se atreve a organizarlo bien, con cabeza, con discreción y sin montar una chapuza.
Cualquier ciudad con una población razonable podría sostener una comunidad de este tipo. Pero hay cuatro obstáculos que tienes que mirar de frente.
Puede parecer una tarea enorme, pero no tiene por qué empezar a lo grande. Lo importante es que quien lo impulse entienda el ambiente, tenga constancia y no se venga abajo al primer evento flojo.
Si eres el típico que lleva años diciendo “algún día probaré”, quizá todavía no eres la persona adecuada para organizarlo. Puedes sugerirlo, mover la idea o hablar con un local. Pero organizar exige otra cosa.
Un club no necesita un héroe. Necesita un adulto responsable que no se caliente dos días y desaparezca al tercero.
Muchos clubes empiezan apoyándose en espacios adultos ya existentes: saunas, clubes privados, locales de eventos o espacios donde la actividad adulta ya está contemplada. Eso facilita mucho las cosas: control de entrada, normas, limpieza, seguridad y logística.
Si no existe un evento así en tu ciudad, puedes hablar con el lugar y proponer una noche específica. Para muchos locales, una actividad bien organizada en una noche floja puede ser una oportunidad.
También hay grupos que empiezan en espacios privados, con capacidad menor. Puede ser útil para arrancar, pero exige más responsabilidad: edad, consentimiento, seguridad, higiene, vecinos, discreción y control real de quién entra.

Un club bien montado necesita explicar desde el principio qué se permite, qué no, cómo se entra, cómo se reserva, qué se espera de los asistentes y qué pasa si alguien no respeta las normas.
Verificación de mayoría de edad. Si hay duda, no entra.
Nada se presupone. Nadie toca sin permiso claro.
Si el evento es de masturbación, no se convierte en otra cosa.
Lubricante, toallas, limpieza, papeleras y sentido común.
La regla de oro es sencilla: si quieres que los hombres vuelvan, tienen que sentir que el espacio está cuidado. No solo caliente. Cuidado.
Implementar un registro o una pequeña membresía ayuda más de lo que parece. No solo sirve para sostener gastos: también filtra a quienes solo preguntan cuando están calientes y desaparecen después.
Guardar la información sensible solo para miembros activos protege uno de los valores principales de este tipo de comunidad: la discreción.
Un club gratuito, abierto, sin filtro y sin estructura puede parecer más fácil al principio. Pero también se rompe antes.

Los clubes de pajas siguen siendo algo de nicho. Mucha gente no sabe que existen. Muchos hombres que podrían venir ni siquiera se reconocen todavía como parte de una comunidad bator.
La publicidad no tiene por qué ser escandalosa. De hecho, muchas veces no conviene que lo sea. Tiene que ser clara, discreta, directa y constante.
Un sitio o subdominio serio da confianza y evita depender solo de redes sociales.
Los hombres hablan. Si el primer evento funciona, el segundo ya no empieza desde cero.
Fechas claras, reservas simples y comunicación ordenada.
Vas a tener hombres casados, discretos, curiosos, bisexuales, heteros de vida pública convencional, gays, trabajadores conocidos y gente que no quiere ser expuesta. Cuida eso o perderás la confianza.
Es vital. Si alguien es menor de edad o hay sospecha razonable, se corta la comunicación y no entra. Sin excepciones, sin bromas y sin “parecía mayor”.
Pueden servir para identificar tipos de participación, zonas, turnos, acceso o normas específicas. Lo importante es que ayuden a ordenar, no a montar un carnaval confuso.
Lubricante, toallas, papel, limpieza de manos, papeleras y normas de higiene. Puede sonar básico, pero un evento se hunde por lo básico cuando nadie lo cuida.
Quizá el primer evento no tenga veinte hombres. Quizá tenga dos. No pasa nada. Lo importante es que esos dos salgan pensando: “esto puede crecer”.
No dependas solo de plataformas que mañana pueden cerrarte la cuenta. Una web, un subdominio o una base de datos propia te dan continuidad.

Montarlo todo en redes sociales es cómodo, pero también peligroso. Yahoo Groups desapareció, Tumblr purgó contenido adulto, Blogger cambió reglas y muchas comunidades han perdido años de trabajo por depender de plataformas ajenas.
Por eso, tener un espacio propio importa. Un subdominio tipo tuciudad.pajasentrecolegas.es puede ayudarte a presentar el proyecto, captar interesados, organizar información y demostrar que no eres un calentón improvisando una quedada.
También permite que PeC pueda promocionar tu grupo entre lectores, contactos y hombres interesados en la comunidad.


No hace falta ser un experto, pero sí conviene haber vivido el ambiente o entenderlo bien. Si nunca asistirías a un evento así, probablemente no eres la persona adecuada para organizarlo.
Sí. De hecho, muchos proyectos empiezan pequeños. Lo importante es que el primer grupo sea respetuoso, discreto y salga con ganas de repetir.
Privacidad, control de acceso, higiene, compatibilidad con la actividad adulta y normas claras. Un sitio bonito pero indiscreto puede cargarse el proyecto.
Porque es una línea roja absoluta. Estos espacios son solo para adultos. Si hay duda sobre la edad de alguien, no entra.
Una membresía o registro ayuda a filtrar curiosos, proteger información sensible y sostener gastos. Gratis puede parecer más fácil, pero también atrae más ruido.
Sí, si el proyecto encaja con la filosofía PeC: hombres adultos, consentimiento, discreción, normas claras y una organización mínimamente seria.
Que quizá toca construirla. Primero una web o subdominio, luego contactos, luego una lista de interesados, luego una primera fecha. No hay magia. Hay constancia.
Comenzar un club de masturbación puede ser muy divertido y muy gratificante, pero solo funciona si se hace con cabeza. Si tienes ganas reales, una ciudad clara y voluntad de organizarlo bien, hablemos.
Cuéntanos quién eres, dónde quieres moverlo, qué idea tienes y qué tipo de apoyo necesitas. Si encaja, podemos ayudarte a darle forma dentro del universo PeC.
Ayuda rápida sobre eventos, membresías y normas.
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