Tu primera entrada también cuenta. Empezar ya es romper la inercia.
Constancia, seguimiento y días en los que no te escondes de ti mismo.
No por moralina. Por recuperar atención, cuerpo, fantasía y control.
Las insignias no están para infantilizarte ni para convertir tu vida íntima en un videojuego barato. Sirven para que veas patrones, avances y decisiones que muchas veces pasan desapercibidas.
Aquí puedes ver el conjunto de insignias del sistema. Algunas ya las tendrás desbloqueadas. Otras están esperando a que hagas el trabajo.
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Las insignias no dicen quién eres. Solo te enseñan algo más incómodo y más útil: qué estás haciendo, qué repites y qué estás empezando a cambiar.
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