La revista Mine te cuenta con (pelos y señales) cómo es participar en el primer club de masturbación de España.

La revista Mine te cuenta con (pelos y señales) cómo es participar en el primer club de masturbación de España.

La revista Mine y el redactor Héctor Anaya te cuentan de primera mano como es un evento de Pajas entre Colegas. PeC

 

 Así, descubrí que yo no era el único en sentir cierta incomodidad al hablar de este tema y que, precisamente, este club con sede en Alcorcón busca romper estos tabúes.

“Llamar pajillero a alguien es un insulto. Usar ese término es un ejemplo de vergüenza internalizada: ten cuidado que si te masturbas eres un fracasado. La vergüenza se interpone en el camino de nuestro disfrute. Gracias a nosotros ya no”, explica Nacho, fundador de esta peculiar asociación, que prefiere no dar su apellido.

Es por este motivo que mi experiencia en este club de pajas patrio tuvo que ser en un espacio reservado en un edificio en la periferia de Madrid. Llevado por mis prejuicios pensé que aquello iba a resultar bastante sórdido. Sin embargo, lo primero que me llamó la atención al entrar fue lo diáfano y luminoso que resultaba el apartamento escogido y un penetrante olor a desinfectante. “La mayoría de veces están siendo locales de amigos que limpiamos nosotros al acabar el evento, pero otras veces son alquilados, como en el que tú estuviste”, señala el responsable. Nada más entrar, se acercó Nacho, se presentó y tachó mi nombre de la lista. La primera hora suele ser para llegar, conocerse y tomarse algún refresco o cerveza. Pasadas las 21.00 horas las puertas se cierran y ya nadie puede entrar.

Durante esa hora me sorprendió que muy pocos interaccionaron entre sí. Todos se mantenían expectantes, deambulaban por el interior del apartamento y la gran terraza exterior, tomaron algo de beber y, algunos, se movieron al ritmo de la música o tarareaban las canciones que estaban sonando. En el hilo musical del local se oían canciones como Música ligera de Ana Mena y Berlín de Aitana.

Al comienzo, la gran mayoría de asistentes rondaban los 50 años pero, a medida que pasó el tiempo, la media de edad fue bajando. El perfil era muy diverso. Hombres trajeados, un par de treintañeros en chandal, varios jóvenes en polo y la gran mayoría con vaqueros y camiseta. También la etnia era variada y, aunque una mayoría era caucásica, también había latinos y negros. Eso sí, aun cuando se estaba llenando el local y ya rozábamos la treintena de asistentes, seguían siendo muy pocos los que interactuaban entre sí. Hubo, incluso, varias personas que se conectaron a Grindr, la app de contactos gay, para hablar con los usuarios que estaban a pocos metros y presentes en el local. La vergüenza se pierde a través de una pantalla.

Cuando quedaba poco para que empezase el evento en sí, se me acercó Javi, un joven de veintitantos años que decía estar algo nervioso, ya que era su primera vez. Conoció el club a través de un grupo de contactos y quedadas gais de Telegram. Desde el primer momento, le llamó la atención, ya que le resultó bastante morbosa la situación y una manera de conocer gente. Pero, sobre todo, lo que más le gustaba era que las normas estuviesen bien definidas y tener la garantía de que la cosa no va a ir más allá de la masturbación. “Todos los clubs de masturbación del mundo seguimos las mismas reglas: nada de labios por debajo de las caderas y nada dentro de nada“, marca Nacho. En este sentido, en el club puedes ver, masturbarte, masturbar a otros asistentes si tienes su consentimiento, besarte y lamer todo lo que se acuerde de cintura para arriba, pero el sexo anal y el oral están prohibidos. Tampoco puedes eyacular ni dejar que eyaculen sobre tu rostro, pero sí de cuello para abajo. 

A las 21.00 horas se cerraron las puertas. Se bajaron las luces para crear un ambiente más íntimo, la música se mantuvo pero también se activó un proyector que comenzó a retransmitir escenas porno de hombres masturbándose. Nacho se dirigió a todos los asistentes, recordó las normas básicas y de higiene y animó a disfrutar pero con cabeza, para evitar cualquier tipo de enfermedad de transmisión sexual.Tenemos precaución y advertimos de que ciertas prácticas son de riesgoDesde que han saltado las alarmas por la viruela del mono solo dos asistentes han cancelado y les advertimos de que besos, fluidos y demás pueden ser un posible contagio”, apunta. Terminado el discurso, todos nos quedamos sin camiseta y algunos ya caminaban en ropa interior.

Lo que más me sorprendió es la naturalidad de todos los allí presentes y también la cortesía que todos demostraban. Se acercaban amablemente y te ofrecían algún tipo de contacto, pero si lo rechazabas, te deseaban buen disfrute y se marchaban a buscar a otro con el que encajar. “Aunque no lo creas, no hemos tenido que invitar a nadie a que se marche. Las reglas son claras y cuando se hacen socios y abonan tienen que leerlas y aceptarlas. El respeto que se respira en un evento es tal que no nos hace falta ningún código de pulseras, con un simple gesto se sabe si se puede tocar o que te toquen”, confirma Nacho.

Y lo cierto es que buen rollo sí se respiraba. Entre el murmullo de algunos que charlaban y los gemidos de la gran mayoría también se escuchaban risas y alguna que otra broma.

Pasado un rato, la gran mayoría ya iban casi desnudos. Salí a la terraza y me encontré a un joven fumando. Se llamaba Sebastián y estaba de vacaciones en Madrid. Se enteró de la existencia del club por el podcast de Jordi Wild y, aunque tiene novia, lo comentó con ella y le pareció bien que viniera a probar la experiencia. Él se define como bisexual aunque todavía no ha mantenido relaciones con hombres. “Está guay que no haya una normatividad o estereotipo y que haya una gran variedad de perfiles. Además, veo mucha simpatía y resulta morboso todo esto“, me comentó. Estuvimos un rato charlando, entramos y Sebastián se animó a quitarse toda la ropa. Yo hice lo mismo. Al fin y al cabo, había venido a integrarme en esta dinámica.

Tras un rato de conversación, se nos acercaron otros dos jóvenes y comenzaron a hablarnos amigablemente. Nos preguntaban cosas y nos hablaban de temas varios sin dejar de tocarse el pene. Y admito que, acostumbrado ya al ambiente del lugar, no se me hizo extraño estar charlando con tres chicos desnudos mientras dos de ellos se masturbaban tranquilamente. Sebastián se marchó a por cervezas. De pronto, uno de los dos comenzó a tener espasmos y avisó de que estaba a punto de eyacular. El otro le acarició los testículos y le puso la mano para recoger el semen del otro que, después, se restregó en el abdomen. Me quedé un poco perplejo pero luego vi que no era el único que lo hizo. De hecho, la excitación que debió producirle fue suficiente para que él también eyaculase en el suelo. Terminó, cogió papel, se limpió y se despidió. Dijo que su novia le esperaba en casa y que a ver si nos veíamos en otra quedada. “Te diría que el 50% de los que acuden a un evento son repetidores y el otro 50% es gente nueva“, dice Nacho.

Las cervezas hicieron su función diurética y Sebastián y yo nos fuimos al baño. Un vigilante custodiaba la puerta y nos cedió el paso. Entramos y vimos a dos cincuentones, uno trajeado y otro en chándal, limpiándose y preparándose para marcharse. Sebastián y yo nos quedamos un rato charlando y, al poco tiempo, el cancerbero se asomó para ver qué hacíamos. Se toman muy en serio aquello de nada de sexo en el localLos eventos se clasifican en nivel 1, que es en el que estuve y solo permite besos y masturbación; en nivel 2, donde se puede practicar el sexo oral; y nivel 3, en el que se permite la penetración. “Todos los eventos que he hecho han sido del nivel 1, el nivel 2 lo vamos a posponer hasta tener abierta la sede y el nivel 3 está contemplado pero no se va a realizar; tuvimos varias peticiones de socios pero para ese nivel hay muchos locales por ahí”, aclara Nacho. 

Volvimos a la sala principal y vimos que muchos ya estaban eyaculando y que otros se estaban vistiendo. Eran las 23.00 horas. Sebastián y yo nos acariciamos un poco pero estaba claro que la situación no era para nosotros. Se nos acercaron dos jóvenes masturbándose. Le acariciamos a uno y terminó eyaculando en el sofá. Se marcharon. Sebastián y yo jugamos un rato con toqueteos y charlando pero no logramos la erección, nos reímos y decidimos marcharnos sin eyacular. Para quienes puedan mostrarse más cortados, ‘Pajas entre colegas’ también organiza juegos de vez en cuando. Por ejemplo, un campeonato de strip poker o una Liga del Cum, en la que los participantes deben intentar ser el último en eyacular para alzarse con el trofeo.

Me despedí y salí ya de noche. Volví a casa satisfecho. Pensaba que iba a ser un rato incómodo e, incluso, desagradable, pero lo cierto es que fue un momento liberador. Poder normalizar la desnudez e, incluso, el roce del cuerpo y la estimulación me perece una experiencia única al igual que poder hablar sin tabúes de muchos temas con hombres de distintas edades. Hablé con Nacho después de la experiencia y me desveló que ya están pensando abrir otras sedes en España. “Tenemos sede en Bilbao y en Burgos en un local de 100 metros. Cada vez hay más gente que se anima a probarlo”.

Seas pudoroso o no, recuerda que lo que pasa en el club se queda en el club.

 

Muchas Gracias Héctor por acudir al evento sin decir que eras periodista y contar de primera mano lo que viviste.

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2 Respuestas

  1. Nacho dice:

    ¡Hola Nacho! Soy ******, el chico de ******que va a acudir al evento de este viernes en Madrid.
    No he podido acceder a través de la web al enlace al artículo de la revista Mine porque mi suscripción caducó ayer, pero sí he podido leerlo en la web de la revista.
    El redactor que ha elaborado el artículo ha hecho un buen trabajo; se nota que es un auténtico profesional. Ha plasmado, con un lenguaje y un estilo al mismo tempo claro , ágil y veraz, en que consiste y como se desarrolla un evento de PeC.

    Su narración revela el carácter lúdico e inocente de algo que los hombres llevamos haciendo desde que existimos, a pesar de los prejuicios y de las presiones ejercidas por una sociedad puritana que se empeña en reprimir y estigmatizar toda actividad sexual que no se ajuste al modelo del sexo penetrativo porque, en última instancia, esa idea de que la única finalidad lícita del sexo es la procreación sigue vigente, si bien de una forma soterrada.

    Como indicas al redactor en el artículo, la hipocresía de esa gente de Alcorcón es mayúscula. No se cuestiona la existencia de prostíbulos, tampoco se cuestiona que existan locales de intercambio de parejas ni tampoco saunas. Sin embargo, con que PeC cuente con un local ha surgido el escándalo. Se toleran los prostíbulos, los locales de intercambio de parejas y las saunas porque lo que se hace en esos lugares es sexo penetrativo. Hoy en día, el sexo penetrativo está casi siempre desligado de la procreación y, en el caso del sexo penetrativo entre varones, obviamente, siempre es así. Pero esa percepción puritana de que la finalidad del sexo únicamente debe ser la procreación se mantiene de forma subconsciente, y es por eso que la existencia de esos lugares no provoca escándalo. Sin embargo, algo tan natural, tan divertido, tan agradable, tan inocente – porque lo es – y tan sano, no solo para el cuerpo, sino también para el espíritu, como la masturbación en grupo, se considera algo inaceptable.

    Porque, por muy soterrada e imperceptiblemente que se manifieste hoy, esa idea puritana de que el sexo únicamente debe practicarse para la procreación se mantiene. Lamento y me entristecen los problemas que estáis teniendo con el local. No sé casi nada sobre asuntos legales respecto a las licencias de los locales según el tipo de actividad que se realiza en los mismos, pero me parece deplorable que estéis teniendo problemas con el local. Y supongo que no me equivoco si me imagino que el ayuntamiento de Alcorcón no ha actuado de oficio, sino a partir de quejas y protestas que les han hecho llegar los vecinos.

    Eso sí, te mentiría si te dijera que la situación me sorprende. Estaba cantado que ibais a encontrar palos en las ruedas y piedras en el camino. La represión enfermiza de una sociedad que en su esencia sigue siendo puritana, por mucho que se las dé de moderna, avanzada, progresista y tolerante.

    En Madrid acaba de celebrarse el Orgullo de forma multitudinaria y muchísima gente se felicita por ello. ¿Puede explicarse de forma racional la hostilidad tan aguda contra PeC de parte de una sociedad supuestamente tan liberal, avanzada y tolerante? Sí, claro que puede explicarse: en el fondo, esta sociedad sigue siendo puritana; por eso, la masturbación, que es una actividad sexual sin una finalidad procreativa, sigue considerándose un tabú, algo vergonzoso. Y que un grupo de hombres se reúnan para celebrar juntos la masculinidad que Dios les dio se considera algo repugnante, cuando la realidad es que constituye una experiencia sublime de hermandad y de conexión y comunión espiritual masculina.

    La intervención del cura en el programa Testigo Directo me pareció nauseabunda. Decía que los hombres que acuden a los eventos de PeC buscan la consecución de placer de forma egoísta. Nada más falso. Lo que hace de las reuniones de PeC una experiencia fraternal memorable es precisamente ver gozar, ver disfrutar a los demás, a todos los que están ahí haciendo algo que es tan agradable y placentero hacer a solas, pero mucho más compartiéndolo. Además, la masturbación en grupo nos iguala a todos.

    Hay quienes pueden permitirse comida y bebida cara y de calidad y hay quienes no pueden. Hay quienes pueden conducir coches caros de alta gama y hay quienes tienen que conformarse con un modesto utilitario. Hay quienes pueden irse de vacaciones a destinos caros y alojarse en hoteles de lujo y hay quienes ni siquiera pueden permitirse unos días en una humilde pensión. Hay quienes pueden permitirse ir a bares y restaurantes caros y hay quienes ni siquiera pueden disfrutar de una cerveza en un bar de barrio. Hay quienes pueden llevar ropa cara y calzado de marca y hay quienes no. Sin embargo, en una quedada de PeC, todos somos iguales. Desnudos todos, todos con lo mismo entre las piernas y todos disfrutando del placer exquisito que lo que tenemos entre las piernas nos proporciona.

    Y, además, el riesgo para la salud es prácticamente cero. Nacho, te reitero mi reconocimiento a tu atrevida iniciativa y mi felicitación por el trabajo constante y tenaz que los voluntarios y tú lleváis a cabo.

    Lo que estáis haciendo es algo bueno, algo que satisface una necesidad que muchos hombres tenemos y que va mucho más allá de la vertiente meramente sexual; no es sólo la satisfacción y el placer sexual que la masturbación, más aún compartida, innegablemente proporciona.
    Es el ser todos iguales, es esa conexión y esa comunión espiritual, esa complicidad masculina haciendo algo que, quitándole la costra de miedo, vergüenza y culpa que nuestra sociedad enferma y puritana le ha impuesto, rezuma inocencia.

    PD. Estoy pensando seriamente en hacerme pajillero de honor. Aunque sólo pueda acudir a un par de eventos al año, aprovechando una escapada a Madrid, contribuir a vuestro trabajo con mi grano de arena me hará muy feliz, sabiendo que mis hermanos fálicos están disfrutando de una experiencia tan sana, tan agradable, tan placentera y tan inocente. Si consideras adecuado publicar en la web estas reflexiones, adelante. Eso sí, te pido que lo hagas de forma anónima, sin revelar ni mi nombre ni de donde soy. Incluso, si quieres publicarlas bajo tu autoría, no hay ningún problema por mi parte. Admiro vuestro trabajo y siento una enorme gratitud hacia vosotros, que estáis haciendo con tanto tesón y empeño una labor tan beneficiosa para tantos hombres. Por cierto, llevo un par de días sin pajearme y no pienso hacerlo hasta el viernes; quiero gozar de un orgasmo brutal en el evento.
    Un abrazo muy fuerte, Nacho.

    • Nacho dice:

      Muchas gracias por tus palabras !!!!
      Dices verdades como puños 👊!!!
      Pero con nosotros no van a poder !!!!

      Un abrazo muy fuerte 💪 que te daré en persona este viernes
      Nacho

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